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jueves, 21 de febrero de 2013

Lo mejor está aún por llegar.





Una nueva civilización está emergiendo en nuestras vidas, y hombres ciegos están intentando en todas partes sofocarla. Esta nueva civilización trae consigo nuevos estilos familiares; formas distintas de trabajar, amar y vivir; una nueva economía; nuevos conflictos políticos; y, más allá de todo esto, una conciencia modificada también. Actualmente existen ya fragmentos de esta nueva civilización.
Millones de personas están ya acompasando sus vidas a los ritmos del mañana. Otras, aterrorizadas ante el futuro, se entregan a una desesperada y vana huida al pasado e intentan reconstruir el agonizante mundo que les hizo nacer.
El amanecer de esta nueva civilización es el hecho más explosivo de nuestra vida.
Es el acontecimiento central, la clave para la comprensión de los años inmediatamente venideros. Es un acontecimiento tan profundo como aquella primera ola de cambio desencadenada hace diez mil años por la invención de la agricultura, o la sísmica segunda ola de cambio disparada por la revolución industrial. Nosotros somos los hijos de la transformación siguiente, la tercera ola.

La Tercera Ola.
Alvin Toffler. 1980











jueves, 4 de noviembre de 2010

Si ... -Rudyard Kipling-

Hay muchas traducciones de este texto, la que pongo aquí es la que mas me ha gustado. Se lo quiero dedicar a mis hijos Carlos y Alejandro, quizás algún día me lean y comprendan el “porque” de mis charlas y sermones.
Un saludote



Si la obra de tu vida puedes ver destrozada

y sin decir palabra, volverla a comenzar;

o perder en un día la ganancia de ciento

sin un gesto ni un suspiro...


Si puedes ser amante y no estar loco de amor,

si consigues ser fuerte sin dejar de ser tierno,

y sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez,

luchar y defenderte...


Si puedes soportar que falseen tus palabras

los pícaros para excitar a los tontos:

y oír cómo sus lenguas falaces te calumnian

sin que tú mismo mientas...


Si puedes seguir digno aunque seas popular;

si consigues ser pueblo y dar consejo a los reyes;

y a todos tus amigos amar como a un hermano

sin que ninguno te absorba...


Si sabes meditar, observar, conocer,

sin llegar a ser nunca destructor o escéptico;

soñar, mas no dejar que el sueño te domine;

pensar, sin ser sólo un pensador...


Si puedes ser severo sin llegar a la cólera;

si puedes ser audaz sin pecar de imprudente;

si consigues ser bueno y logras ser un sabio

sin ser moral ni pedante...


Si alcanzas el triunfo después de la derrota

y acoges con igual calma esas dos mentiras;

si puedes conservar tu valor, tu cabeza

cuando la pierdan otros...


Entonces, los Reyes, los Dioses, la Suerte y la Victoria

serán ya para siempre tus sumisos esclavos

y, lo que vale más que la Gloria y los Reyes:

serás Hombre, hijo mío.

Rudyard Kipling